3 cosas nuevas que aprendí trocando

El pasado domingo día 27 de noviembre participé en el mercado del trueque que se celebró en la Alhóndiga de Bilbao dentro del festival Hondakin. Hacía ya tiempo que andaba con ganas de participar en un encuentro como éste, organizado por la gente de la asociación dirurikgabe. Además, tenía algunas cosas de las que me quería deshacer por ahí. Entre otras, un juego de sartenes que tenía de sobra y que fueron, con diferencia, lo que más éxito tuvo de todo lo que llevé. Hubo sin embargo tres cosillas que nos esperaba y que me sorprendieron gratamente:

  • Book Crossing. La meta de esta especie de club es convertir el mundo entero en una biblioteca. ¿Cómo lo hacen? Puedes dejando libros en lugares públicos para que la otros lectores los lean y después hagan lo mismo. Como los libros están identificados es posible saber por qué manos han pasado. Una idea genial que me da ganas de liberar todos los libros que tengo por casa.
  • El poder de los abrazos. Cuando a alguien le interesaba algo que mío y no tenía con qué intercambiarlo, yo les proponía hacerlo con un abrazo (lo aprendí de las mujeres del mundo que estaban junto a mí). ¡Funcionaba! Los dos nos llevábamos un reconfortante subidón de energía y la sensación de estar haciendo algo especial.
  • El intercambio de intangibles. Había personas que en vez de intercambiar objetos, intercambiaban servicios. ¡Qué listos! Haciendo esto yo habría evitado llevarme para casa un par de cosas que no me convencían. Además en la feria estaba presente un banco del tiempo de los que ya funcionan en Bilbao.

alhóndiga bilbao hondakin trueque 2011

La verdad es una feria del trueque es un puntazo. Te obliga a dejar de pensar en términos de dinero (no se puede utilizar bajo ningún concepto) y entonces la lógica del intercambio se transforma. A mí me hizo ser mucho más flexible a la hora de cerrar tratos. Es también muy curioso ver como cada uno valora los objetos de muy distinta manera: lo que para mí es casi una basurilla para otro puede ser un tesoro. Sobre todo me quedo con el buen ambiente y el contacto de persona a persona. Para la próxima no pondré mesa, o la compartiré con más gente. Y por supuesto iré bien concienciado de qué necesito y qué puedo ofrecer, incluyendo servicios. ¡Abajo el dinero!

 

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