Un diseñador artesano anda suelto

El pasado 28 de enero participé en el taller abierto Todo por la Pasta organizado por la Red de Consultores Artesanos. Disfruté de una experiencia inolvidable que quiero compartir y difundir. Quisiera felicitar a los organizadores por la sesión abierta. Nos permitió a unos cuantos como yo conocernos y cargar las pilas para nuestros proyectos personales.

Lo primero que me impresionó fue la gente que estuvo allí. Profesionales de todo tipo, solitarios o en organizaciones pequeñitas, empezando o con una larga trayectoria, pero dispuestos a compartir experiencias e inquietudes. Sin haberles visto nunca antes, les reconocí. Eran como yo, y formaban parte de ese tejido de trabajadores que voy encontrándome allá donde voy.

Estas treinta personas fuimos capaces de hablar y escuchar durante cuatro horas sin parar. El tema del encuentro eran los dineros, pero se fue mucho más allá. En los posts de otros participantes se recoge de maravilla todo lo que allí sucedió. Yo me limitaré a enunciar lo que me llevé incorporado esa tarde.

  • ¡Soy un diseñador artesano! Me gusta el trabajo bien hecho. En mis proyectos es central la relación con las personas y organizaciones con las que colaboro. Estos valores me definen como profesional y supone una diferencia competitiva respecto a otras consultoras.
  • Siempre he de tener presente el trabajo que sueño. Es irrenunciable mantenerse cerca de éste, tanto a la hora de colaborar con otras personas u organizaciones, como de aceptar proyectos.
  • Tengo ante mí una red de profesionales diversos que comparten los valores artesanos y que están predispuestos a colaborar. Esta red no tiene una arquitectura fija, pero nos reconocemos entre nosotros. Así que, en cierto modo, ya estamos conectados. Esta riqueza me permite plantearme proyectos complejos y multidisciplinares . De mí depende aprovechar ese potencial.
  • La creatividad  se puede y debe aplicar también a la hora de hacer propuestas económicas. Compartir riesgos en los proyectos es una buena forma de desbloquearlos y generar confianza.
  • ¡Me enteré por un tweet! Menuda herramienta. Desde que me hice de twitter comparto y dispongo de más información y de mejor calidad. Eso sí, he de concentrarme para que no me absorba demasiado tiempo.

Mi sensación al salir del taller fue de alivio y vigor. Por primera vez no me sentí acomplejado por ser un diseñador freelance solitario. Al contrario, ahora me siento fuerte porque soy más consciente del valor de ofrecer un servicio personalizado, basado en la confianza y el cariño por los proyectos, y de la ventaja competitiva que supone. Y ya no me siento sólo. Todos mis colaboradores y los compañeros por conocer están conmigo. ¡Un diseñador artesano anda suelto!

One comment.

  1. “Ya no me siento solo”… ¡¡bien!!!
    Eso es, hacer red, de eso se trata, Eneko. A volar, colega, que para eso hay paracaidas…
    Gracias por la crónica…

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